La decisión de Marruecos de prohibir la exportación de sardina congelada al extranjero continúa generando repercusiones en la industria conservera española, especialmente en la región de Galicia, uno de los principales centros de transformación y enlatado de pescado en Europa. La medida adoptada por Rabat busca reforzar la disponibilidad de este producto en el mercado nacional, sobre todo durante el mes de Ramadán, además de contribuir a la preservación de los recursos pesqueros.
Las fábricas de conservas en Galicia se enfrentan actualmente a una situación marcada por la incertidumbre debido a la reducción de las existencias de sardina congelada. Durante años, la industria española ha dependido en gran medida de las importaciones procedentes de Marruecos para compensar la insuficiencia de capturas locales en determinados periodos del año.
Ante este escenario, el sector conservero español espera con atención el inicio de la campaña de pesca de especies pelágicas en las costas españolas, paralizada desde noviembre pasado. La apertura de esta temporada es considerada clave para garantizar el abastecimiento de sardina y aliviar la presión que sufren actualmente las plantas de procesamiento.
Roberto Alonso, secretario general de la asociación española de la industria conservera Anfaco-CYTMA, declaró a medios de comunicación que los profesionales del sector confían en que las cuotas de pesca de este año sean favorables para adaptarse, en la medida de lo posible, a la ausencia del producto marroquí. Según explicó, Marruecos representaba una zona de referencia para el suministro de sardina cuando la producción española no alcanzaba la calidad o las cantidades necesarias.
El responsable del sector también estimó que la prohibición marroquí podría prolongarse al menos durante un año. Mientras tanto, las fábricas continúan trabajando con las reservas de sardina congelada disponibles, que podrían mantenerse hasta el próximo mes de abril, a la espera de los resultados de la nueva temporada de pesca en España.
La organización profesional ya había advertido anteriormente del impacto de esta decisión sobre la industria conservera. Según sus datos, las importaciones españolas de sardina congelada procedentes de Marruecos superaron las 27.000 toneladas durante los primeros diez meses del año pasado, lo que representa alrededor del 94 % del total de las compras realizadas por España a países fuera de la Unión Europea.
Asimismo, representantes del sector han transmitido su preocupación a las autoridades marroquíes responsables de la pesca, subrayando la importancia de mantener la cooperación entre Marruecos y España para garantizar la sostenibilidad de los recursos pesqueros y la estabilidad del mercado.
Por su parte, la secretaria de Estado encargada de Pesca Marítima de Marruecos, Zakia Driouich, explicó ante el Parlamento que la suspensión de las exportaciones de sardina congelada forma parte de un conjunto de medidas destinadas a proteger la riqueza pesquera nacional y asegurar el abastecimiento del mercado interno.

