La ciudad de Tánger acogió el 15 de marzo de 2026 el Encuentro de la Fraternidad Humana y el Iftar interreligioso, una iniciativa espiritual y cultural que reunió a líderes religiosos, intelectuales y representantes de la sociedad civil de las tres religiones monoteístas, en un ambiente marcado por el diálogo, la convivencia y el respeto mutuo.
El evento fue organizado por la Fundación Adam para la Fraternidad Humana, en colaboración con la Iglesia Católica de Tánger, que desempeñó un papel central al acoger el encuentro en sus espacios, en un gesto simbólico que refleja el espíritu de apertura y convivencia religiosa que caracteriza a Marruecos.
El encuentro coincidió con el Día Internacional para Combatir la Islamofobia y se celebró en el contexto del mes sagrado de Ramadán, lo que otorgó al evento un fuerte significado espiritual. Los participantes destacaron la importancia de promover los valores de tolerancia y de combatir los discursos de odio y las divisiones religiosas.
Durante el encuentro también se recordó la figura histórica del difunto rey Mohammed V, considerado un símbolo de la defensa de la dignidad humana, especialmente por su histórica posición en favor de la comunidad judía durante la Segunda Guerra Mundial.
Los participantes igualmente destacaron el papel de la institución de la Comandancia de los Creyentes en Marruecos, bajo el liderazgo del rey Mohammed VI, en la promoción de un modelo religioso basado en la moderación, la convivencia y el diálogo entre culturas y civilizaciones.
El encuentro estuvo marcado por varios momentos simbólicos que reflejan el espíritu de fraternidad entre religiones, entre ellos la visita al antiguo sinagoga de la ciudad, la plantación de árboles que representan a las tres religiones monoteístas y la celebración de un iftar compartido en el interior de la iglesia católica, donde el llamado a la oración del magreb resonó como símbolo de respeto mutuo y convivencia.
En el comunicado final, los participantes subrayaron que el mundo enfrenta hoy numerosos desafíos, entre ellos guerras, conflictos y el aumento de discursos de odio. En este sentido, insistieron en que las religiones no son fuente de conflicto, sino portadoras históricas de valores de paz, justicia y misericordia.
Asimismo, los asistentes anunciaron la adopción de la “Carta de Tánger para la Fraternidad Humana y la Paz”, concebida como un marco ético abierto a líderes religiosos e instituciones internacionales para fortalecer la cultura del diálogo y la cooperación entre pueblos.
Desde Tánger, ciudad considerada una puerta entre África y Europa y un histórico cruce de civilizaciones, los participantes lanzaron un mensaje al mundo en favor de la paz, la justicia y la fraternidad humana, subrayando que el futuro de la humanidad depende de su capacidad para privilegiar el diálogo sobre el conflicto y la dignidad humana sobre la fuerza.

